La carrera espacial fue el pulso tecnológico entre Estados Unidos y la Unión Soviética entre 1955 y 1975. No se lanzaron bombas, se lanzaron cohetes. El objetivo era demostrar quién tenía el mejor sistema político, económico y científico. El espacio se convirtió en otro campo de batalla de la Guerra Fría. El pistoletazo de salida lo dio la URSS el 4 de octubre de 1957 con el Sputnik 1. Era una esfera de 58 cm que emitía un “bip-bip” audible en toda la Tierra. Por primera vez, algo hecho por el hombre orbitaba el planeta. Solo un mes después, lanzaron el Sputnik 2 con Laika, la primera perra astronauta.
Aunque murió en órbita, probó que un ser vivo podía sobrevivir al lanzamiento. Estados Unidos reaccionó tarde y mal. Su primer intento, el Vanguard TV3, explotó en la plataforma en diciembre de 1957. La prensa lo llamó “Flopnik”. Por eso en 1958 el presidente Eisenhower creó la NASA y el Congreso aprobó la Ley Nacional de Aeronáutica y del Espacio. Había que recuperar el tiempo perdido. La URSS volvió a golpear primero en la carrera por poner un hombre en el espacio. El 12 de abril de 1961, Yuri Gagarin a bordo de la Vostok 1 dio una vuelta completa a la Tierra en 108 minutos.
¡Su frase “Poyekhali!” significa “¡Vámonos!”. Se convirtió en un héroe mundial. EEUU respondió 23 días después con Alan Shepard, pero solo hizo un vuelo suborbital de 15 minutos. En 1962 John Glenn sí logró orbitar la Tierra con el Proyecto Mercury. A partir de ahí, el presidente Kennedy lanzó el gran reto: “Elegimos ir a la Luna en esta década no porque sea fácil, sino porque es difícil”. Así nació el Programa Apolo. Costó 25.000 millones de dólares de la época. Mientras tanto, la URSS logró otros hitos: primera mujer en el espacio, Valentina Tereshkova en 1963, y primer paseo espacial de Alekséi Leónov en 1965. Pero su programa lunar N1 fracasó. Todos sus cohetes gigantes explotaron en las pruebas. El 16 de julio de 1969 despegó el Apolo 11. Cuatro días después, el 20 de julio, Neil Armstrong y Buzz Aldrin alunizaron en el Mar de la Tranquilidad. Armstrong bajó por la escalerilla y dijo: “Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. 600 millones de personas lo vieron en directo por televisión. EEUU había ganado la carrera a la Luna. La carrera espacial no acabó ahí. Siguieron las estaciones espaciales Salyut y Skylab. El final simbólico llegó el 17 de julio de 1975 con la misión Apolo - Soyuz. Una nave americana y otra soviética se acoplaron en órbita. Los astronautas se dieron la mano. La Guerra Fría seguía, pero en el espacio empezaba la cooperación. Gracias a esta competición hoy tenemos GPS, satélites meteorológicos, pañales absorbentes, espuma con memoria. Sin la carrera espacial, tu móvil no tendría mapas ni sabrías si va a llover mañana.


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