martes, 12 de mayo de 2026

EL CONFLICTO ISRAELÍ Y PALESTINA , Y LAS TRES GRANDES GUERRAS


El conflicto árabe-israelí es, sin lugar a dudas, uno de los procesos geopolíticos más complejos, prolongados y de mayor impacto en la historia contemporánea. Para comprender los titulares que leemos hoy en día, es absolutamente necesario mirar hacia el pasado. La configuración actual de Oriente Medio no se formó de la noche a la mañana; es el resultado directo de décadas de tensiones, resoluciones internacionales fallidas y, fundamentalmente, de enfrentamientos armados que redefinieron las fronteras y las realidades demográficas de la región.

A lo largo del siglo XX, la disputa por la tierra entre el nacionalismo judío (sionismo) y el nacionalismo árabe palestino desembocó en múltiples conflictos. Sin embargo, existen tres grandes guerras que actuaron como puntos de inflexión definitivos. Estas contiendas no solo cambiaron el mapa de Oriente Medio, sino que también forjaron la psicología, las políticas y las alianzas de los actores involucrados hasta el día de hoy.
A continuación, desglosamos las tres guerras fundamentales que moldearon el conflicto.


1. La Guerra de 1948: La Independencia y la Nakba
El detonante de la primera gran guerra moderna en la región fue la Resolución 181 de las Naciones Unidas en 1947, que proponía dividir el Mandato Británico de Palestina en dos estados independientes: uno judío y otro árabe, con Jerusalén bajo administración internacional. Mientras que los líderes judíos aceptaron el plan, los líderes árabes lo rechazaron de plano por considerarlo injusto para la población autóctona palestina.
El 14 de mayo de 1948, David Ben-Gurión proclamó la creación del Estado de Israel. Al día siguiente, los ejércitos de una coalición árabe (compuesta por Egipto, Siria, Transjordania, Líbano e Irak) intervinieron militarmente, desatando la Primera Guerra Árabe-Israelí.



Las consecuencias de este conflicto fueron sísmicas:
Para Israel: Fue la Guerra de la Independencia. Contra todo pronóstico militar inicial, el joven estado logró no solo sobrevivir, sino expandir sus fronteras un 26% más allá de lo estipulado por la ONU.
Para los palestinos: Fue la Nakba (la "Catástrofe"). Más de 700,000 árabes palestinos huyeron o fueron expulsados de sus hogares, creando una crisis de refugiados que sigue sin resolverse en la actualidad.
Cambios territoriales: Cisjordania quedó bajo control de Jordania y la Franja de Gaza bajo administración de Egipto. El estado árabe palestino propuesto por la ONU nunca llegó a nacer.


2. La Guerra de los Seis Días (1967) 
:El Nuevo Mapa de Oriente Medio
Casi dos décadas después, en junio de 1967, la tensión en la región alcanzó nuevamente un punto de ebullición. Egipto, bajo el liderazgo de Gamal Abdel Nasser, bloqueó los Estrechos de Tirán (vitales para la navegación israelí), movilizó tropas en la península del Sinaí y forzó la salida de las fuerzas de paz de la ONU. Ante lo que consideraban una amenaza existencial inminente, Israel lanzó un ataque preventivo fulminante el 5 de junio, destruyendo la fuerza aérea egipcia en tierra.
En apenas seis días, el ejército israelí derrotó a las fuerzas conjuntas de Egipto, Siria y Jordania de manera abrumadora. Esta victoria militar reescribió por completo la geografía del conflicto.

Los territorios ocupados:
Israel cuadruplicó su tamaño y pasó a controlar territorios de inmensa importancia estratégica, histórica y religiosa:

La Península del Sinaí y la Franja de Gaza (tomadas a Egipto).
Cisjordania y Jerusalén Este (tomadas a Jordania). Al unificar Jerusalén, Israel declaró la ciudad como su capital eterna e indivisible.

Los Altos del Golán (tomados a Siria).
Esta guerra sentó las bases del actual conflicto territorial. La Resolución 242 de la ONU, emitida tras la guerra, exigía la retirada israelí de los territorios ocupados a cambio de paz y reconocimiento, estableciendo el principio de "paz por territorios" que guiaría la diplomacia en las décadas siguientes.

3. La Guerra de Yom Kipur (1973): El Choque de Realidades


El tercer gran conflicto estalló el 6 de octubre de 1973. En un intento por recuperar los territorios perdidos en 1967 y lavar la humillación sufrida, Egipto y Siria lanzaron un ataque sorpresa coordinado contra Israel. Eligieron estratégicamente el día de Yom Kipur, la festividad más sagrada del judaísmo, cuando el país entero estaba paralizado.
El ataque tomó a Israel con la guardia baja. Durante los primeros días, las fuerzas árabes lograron avances significativos: el ejército egipcio cruzó el Canal de Suez y las fuerzas sirias penetraron en los Altos del Golán. Sin embargo, tras movilizar a sus reservistas y recibir un puente aéreo de suministros militares vitales por parte de Estados Unidos, Israel logró revertir la situación, haciendo retroceder a los sirios y cruzando hacia el territorio continental egipcio.

Un legado de acuerdos y divisiones: Aunque Israel ganó la guerra en términos estrictamente militares, las grandes pérdidas humanas y la vulnerabilidad inicial provocaron un profundo trauma en la sociedad israelí.
Por otro lado, para Egipto, el éxito inicial restauró su orgullo nacional. Esta guerra demostró que el conflicto armado prolongado era insostenible y abrió la puerta a la diplomacia. Eventualmente, esto condujo a los Acuerdos de Camp David (1978) y al tratado de paz de 1979 entre Israel y Egipto, el primer país árabe en reconocer formalmente al Estado de Israel, a cambio de la devolución de la Península del Sinaí.
Conclusión.

Las guerras de 1948, 1967 y 1973 no son meros capítulos de un libro de historia; son las grietas tectónicas sobre las que se asienta el Oriente Medio moderno. Mientras que algunos frentes se pacificaron a través de tratados diplomáticos, la cuestión central —el estatus de los territorios palestinos, el destino de los refugiados y el control de Jerusalén— quedó profundamente enraizada tras la contienda de 1967 y sigue siendo el corazón sangrante de un conflicto que, hasta el día de hoy, busca una salida pacífica y duradera.




 

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